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Ábranle paso a la muerte
no me sean tan impacientes
vayan aguardando el turno
y no tienten a su suerte.
Porque al que la desea
se le hace de rogar
y al que la odia y la teme
rápido le ha de llegar.
¡Caray¡, que cortito el tiempo
que anduve de correrías
si supieras como lo siento
otra vida me darías.
Esas noches al sereno
tan negras como el volcán
que de ventana en ventana
iba llevando mi cantar.
Ya no se oyen serenatas
ni hay gallos que las cante
no hay muchachas tras las rejas
no son los tiempos de antes.

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