CURIOSIDADES
En el año 2 a. de C., al morir el príncipe Yamato-hiko, hermano del emperador, todo su séquito fue enterrado vivo junto a él en su tumba real. Durante días se oyeron los gritos de terror y la agonía de los sepultados. La experiencia fue tan espantosa que el emperador, a la muerte de su esposa, decidió encargar a los artesanos efigies de hombres que sustituyeran a los de carne y hueso.
CanariasWeb.Net