CURIOSIDADES
En el norte de Inglaterra, desde el siglo VIl hasta bien entrado el XIl, a las mujeres protestotas o que se negaban a permanecer calladas, se les ponía una especie de bozal metálico sobre la cara y la boca, el acial, con una mordaza también de metal, que les ocasionaba graves lesiones en el paladar y la cavidad bucal. Una vez amordazadas, eran paseadas por las calles atadas con una cuerda.
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